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Introducción · La repoblación forestal ¿Causa o pretexto de incendios? · La ganadería de montaña ¿Compatibilidad forestal? · Las especies forestales ¿Otro conflicto? · La propiedad del monte ¿Origen de conflictos? Conclusión Estadísticas Contactar
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¿Otro conflicto? Ningún titulo seria más exacto para encabezar este capitulo que el del II Inventario Forestal al referirse al monte como": La vacilación en el destino del monte": "En tanto, una fracción importante del monte ha sido objeto de plantaciones arbóreas con objetivo económico, fundamentalmente con las especies Pinus pinaster, Pinus radiata y Eucaliptus globulus. Se ha llegado asi a la existencia de un millón de hectáreas de monte arbolado en 1987. Pero también aquí surgen problemas derivados de la mono especificidad de las masas creadas, de su carácter pirofilo y de una silvicultura apoyada en el minifundio del monte lo que, además, debilita las posibilidades de venta rentable de la madera en sector oligopolico de demanda. La competencia de las importaciones de madera de crecimiento rápido desde países terceros, los incendios originados desde el desconcierto del labrador ante la crisis de la producción agrícola y el abandono de la opción ganadera intensiva, y una conciencia ampliada acerca de las funciones que puede y debe cumplir el monte en la sociedad actual, introducen el conflicto en lo que parece ser vocación más idónea del terreno inculto o matorral, asi como de cierta superficie de tierras marginales y abandonadas, o en trance de serlo, del cúltivo agrícola: la producción forestal, el monte poblado en armonía con el hábitat y los intereses del labrador. Asi, el rechazo de ciertos sectores de la sociedad urbana a las plantaciones de pino y eucalipto va más allá de las posibilidades reales del terreno a monte para soportar las especies llamadas "nobles", exigentes en principios nutritivos y en profundidad del suelo, sin olvidar que el propietario de la tierra, incluso en su minifundio, busca un rendimiento económico a corto plazo, visible y vivible, lo que conduce a la forestación con las citadas especies de crecimiento rápido o a la duda inoperante. Y en contradicción con esta tendencia interesada de la propiedad, cada día más evidente a todos, aparecen las diversas y necesarias funciones del monte en la sociedad moderna: Económicas, medioambientales, de conservación y recreativas. de aquí la necesidad de hacer posible la multifunción del monte, que en nuestra opinión es seguridad, dadas las aptitudes no contradictorias de los distintos suelos, climas e intereses que coexisten en Galicia. En su ordenación serán necesarias: -Decididas y reales actuaciones para conservar el monte autóctono. -La diversificación de las nuevas forestaciones introduciendo rodales que sean ruptura de las condiciones pirofilas del pino y el eucalipto, y albergue de fauna y flora en su complejidad vital. -Plantaciones de frondosas, las llamadas especies nobles, en los suelos profundos y tierras de cúltivo en regresión. -La defensa del paisaje y la practica de una silvicultura menos agresiva, con acciones locales de clareo, predominando las cortas selectivas sobre las de "matarrasa", al menos en los espacios no vinculados al cúltivo forestal puramente económico. -El combate de los incendios atendiendo a sus causas estructurales, sin descuidar la defensa activa de las plantaciones. -La creación de industrias de transformación de la madera en las que la producción esté realmente representada y operante, preparando el monte para un futuro más interesante de la madera de aserrio y de alta calidad, cuya demanda es importante. En 1992 la Xunta de Galicia ha elaborado, Despues de un meritorio esfuerzo de años de muchos profesionales gallegos del sector, un Plan Forestal realizado para atender muchas de las inquietudes y necesidades expuestas. Constituye un gran desafío que debe servir de base para la aplicación de las recientes disposiciones de la Comunidad Europea, Reglamento 2080/1992, entre las que destacan las que apoyan la promoción del monte "medio ambiental" constituido por frondosas. En todo caso la propiedad privada del monte, circunstancia casi general, debe ser informada con claridad, sin fobias hacia especies que tienen su lugar concreto como cúltivo especializado, ni falsas suposiciones de bondad del suelo que no son reales, ni tampoco parece lógico permitir o favorecer la expansión incontrolada de eucaliptos y pinos. Las tierras abandonadas de cúltivo agrícola pueden ser el elemento de equilibrio. Es deber de todos luchar para erradicar de la opinión pública la idea de especies "buenas" y "malas" que se combaten entre sí, cuando en realidad son los intereses, muchas veces concretos y limitados, de los distintos grupos humanos los que se enfrentan. Todos los arboles tiene su utilidad, proporcionan belleza a los paisajes e inspiración a nuestros poetas, aunque sean pobres pinos de zonas frías y lluviosas”. Esta exposición resume parte de la problemática que afectaba al monte particular hace años y también hoy, pero el monte comunal tiene diferencias que impiden que los objetivos expuestos sobre su ordenación sean del mismo carácter, ni la diversificación, plantación de frondosas, las maderas de alta calidad, la misma multifunción del monte privado en la dedicación ganadera compartida con el arbolado no es posible en el monte comunal y en muchos particulares. A la vista está el conflicto expuesto en capítulos anteriores, y que apenas es reconocido por una gran parte de la opinión pública e ignorado por la administración. Es sabido que la característica de los montes en general y de los vecinales en mayor medida era la deforestación, tal y como describe Lucas Labrada a principios del siglo XIX. Si nos remontamos al siglo XII y según algunos escritos en Galicia habia extensos bosques, pero ya a partir del siglo XVI habia pocos montes arbolados. En el Catastro de Ensenada de 1752 se comprueba que los montes arbolados con robles ocupaban la misma superficie que hace 25 años. Hoy debido al “fuego salvador” y a las talas las "fragas" se han reducido de forma manifiesta. Según ese Catastro de Ensenada los montes aforados y comunales estaban deforestados y tan solo conservaban arbolado los montes no aforados de señores y en los particulares. Era por tanto una necesidad proceder a una repoblación que cambiara esa pobre vegetación. En el año 1877 se edita una Ley de repoblación de cuyo fracaso se achacó principalmente a cuestiones administrativas y jurídicas. Al parecer se desconocían los deslindes del monte público a repoblar, de modo que una posible desamortización pudiera invalidar el bien común que representaba la repoblación. No fue más que una disculpa. La única repoblación merecedora de tal nombre fue la que se inicio en los años 1950. No entro a discutir la legitimidad ni la forma en que se llevó a cabo por el régimen político, ni posibles fallos tecnicos en lugares concretos en relación con las especies. Lo cierto es que fue dirigida por especialistas lo suficientemente avezados para transformar integralmente en realidad algo que ya Castelao reclamaba cuando en su obra “Sempre en Galiza” se refería a la calvicie de los montes. A fin de confirmar y ampliar lo anterior el Sr. Pedro Ruiz Zorrilla(1) hace la siguiente exposición: “Sin entrar en cual era la vegetación arbórea de Galicia antes de que la presencia humana fuera importante, sabemos que desde hace unos 12. 000 años se comienzan a formar los bosques precursores de los actuales. Es muy probable que se sucedan en el predominio de los avellanos , pinos , abedules, roble contilos, y olmos. Con ellos habia haya, fresnos sauce, madroño, y quizás castaño. Es una pena que se dispongan de relativamente pocos análisis polinicos, y aún es menor el estudio critico que se hizo de ellos. Por tanto, lo citado anteriormente, donde sigo a Vazquez Varela (coincidente con estudios para el Sur de Inglaterra con Racklam), podrá variarse si se tienen mejores conocimientos en el futuro. Hacia el año 2500 a. c., quizá ya habia un predominio en S. W de Q. Robur y Q. Suber. En interior Q. Pirenaica. En el Q. Petrasa y en él E. A. Ilex. Despues viene una economía depredativa, de tal forma que a principios de la era cristiana, probablemente ya media Galicia está desarbolada. Vale la pena citar la expansión e introducción del castaño durante la época romana. Desde el siglo II hasta finales del siglo XVIII ya se han configurado los bosques, que solo sufren una progresiva disminución de arrea. La mayor o menor utilidad de cada especie influye en que se conserven (castaño) o disminuyan las áreas de cada especie. Las necesidades de terrenos para agricultura y ganadería son importantes. Por ejemplo se sabe de transformación de sotos en viñedos (siglos VIII y XVIII), roturaciones de montes para cultivos agricolas (siglo XIII), Otro factor es la necesidad de madera de construcción (monasterios en el siglo XII y XIII, mansiones en el XVIII), barcos (solo en el siglo XVI, pues no son de calidad los barcos hechos con roble gallego, por lo que desde 1730 en Ferrol se construyen barcos con madera asturiana o importada). Conocemos dos escritos de viajeros en Galicia en el siglo XII que citan su riqueza en bosques, sin embargo ya en otros del siglo XVI y posteriores se habla de pocos montes arbolados. Pero la seguridad de que hay poco arbolado está en el Catastro de Ensenada de 1752. En la actual provincia de Pontevedra no se llega al 5% de superficie arbolada. Los robles ocupaban prácticamente igual que en la actualidad, a pesar de que es seguro que se siguió haciendo un uso exagerado y depredativo de los bosques Atlánticos. Antes citábamos algunas causas de deforestación. No vamos a entrar en el papel que tiene el temperamento de las especies, pero si citaremos ahora otras razones. Las estibadas, se hacían al menos desde tiempos de los visigodos. Las quemas que comportaban, afectaban frecuentemente al arbolado. Tanto estas, como las practicas de recogida de hojarasca en el arbolado, empobrecieron el suelo, e hicieron imposible la regeneración por semilla. En esto también influyó la preponderancia de montes abiertos, comunales y aforados. Por ello estos montes aparecen como desarbolados en el Catastro de Ensenada, y solo lo habia en los montes no aforados de señores (nobles o eclesiásticos) y en los particulares. No doy importancia a las leyes represivas, que creo que solo indican que justamente antes habia habido talas abusivas. El régimen de tenencia (vinculación, Ley de Montes de 1833 (que autoriza los cierres de montes ), permite la expansión del arbolado. Los montes estaban tan empobrecidos que esto solo es posible por las pocas exigencias de las especies foráneas. El pino pinaster se introduce al mismo tiempo que en el N. de Portugal, desde Figueira en el siglo XVII. La causa, insinuada por Garcia Lombardero, fue que Galicia importaba tabla para caja de salazón de pescado. Otra causa pudo ser su alta productividad en biomasa, y que se importara como productor de leña. El hecho es que a mediados del siglo XVIII ocupaba en la actual Pontevedra unas 600 Has. según el Catastro de Ensenada. La mayor parte en el Bajo Miño y hasta Vigo. Ya a principios del siglo XVII lo hay en algún monte real, pero de hecho en la visita de Martin Sarmiento, se citan 3, 5 Has. (de la provincia de Tuy) de pinar grande o pinar viejo y bastante más de pinar nuevo y de bueno para pinar. Poco Despues la expansión es tremenda. Es la época de los ilustrados. Las Sociedades de Amigos del País y el Consulado de La Coruña establecen premios para quien cierre y repueble con pinos. Esa mentalidad ilustrada puede ser el origen del pinar de 4 Has. de Montillon (Cuntis) (ya citado en el Catastro de Ensenada), y desde luego el de introducción en el Norte de Lugo, por Ibañez Marques de Sargadelos. El hecho es que a principios de siglo XIX, ya lo hay en pequeños montes en toda la zona costera, o semicostera de poca cota, en 1860 ya ocupa más de 8000 Has. según A. Cabo Alonso. El gran empuje viene cuando las minas asturianas y las de Cardiff pagan bien las apeas de madera de pino. En 1860 se introduce como ornamental el eucalipto, del que se repueblan 30 o 40. 000 has. , pero en la actualidad está en más de 120. 000 Has. El pino ocupa hoy 700. 000 Has. (1) Asi hemos llegado a que en Pontevedra del 5% se ha pasado a casi el 40%, aunque quizá hemos perdido en calidad. Han disminuido algo en los dos últimos siglos las especies autóctonas, pero aumentó la superficie arbolada. Posiblemente el paisaje no es más bello, pero la producción maderera si ha aumentado. " La subjetividad con la que se aprecia un paisaje puede ser diferente entre unas personas y otras. Debe haber muchos enfoques diferentes para juzgar la estética y la belleza de un paisaje natural, seguramente influidos por la formación cultural o por un orden prioritario de necesidades vitales Pero al margen de todos los condicionamientos personales debería ser aceptado, al menos en nuestro ambiente cultural, que un espacio natural con una vegetación escasa o inexistente es menos bello que la panorámica de un paisaje arbolado, siendo de orden secundario el tipo de especie arbórea que conforme el panorama visual. El actual paisaje de gran parte de la Galicia interior no es comparable al de hace 25 años en belleza estética. Aunque duela, Galicia ha perdido posibilidades turísticas, la oferta paisajista se ha devaluado. Se sigue hablando de la verde Galicia, pero esa apreciación no es tan nítida para el visitante como se pretende, y en muchos lugares es más un eslogan que una evidencia. Mirarse a sí mismo como queremos que nos miren es un ejercicio tan voluntarista como inútil. Galicia tiene en el turismo una industria de limitados horizontes y a ello contribuye el deterioro paisajistico de los montes deforestados como un motivo más aunque no es el único. El deterioro del paisaje debido al aberrante urbanismo rural, denominado con todo acierto por el arquitecto Cesar Portela con el epíteto de “feismo”, las basuras que salpican espacios abiertos sean de propiedad particular o colectiva. Las riberas de rias y ríos atestados de construcciones en sus márgenes, completan el cuadro paisajistico de la Galicia real. En muchos casos es la ambigüedad o superposición entre leyes que son interpretadas y aplicadas por los municipios sin responsabilidad alguna. Es una demanda permanente de los dirigentes municipales la reclamación de mas poder y autonomía para actuar sobre su municipio, y me pregunto ¿ Será para legalizar las barbaridades que se le ocurran a la Corporación de turno? Es muy frecuente enfrentar al pino y al eucalipto con las especies autóctonas como alternativa para conformar un bello paisaje, esta opinión ha calado en la opinión pública, principalmente en los que viven en el medio urbano, en el rural estas discusiones no tienen lugar, sus inquietudes y prioridades son de otro tenor. Anteriormente ya quedó claro que la dicotomía entre unas especies y otras no tiene lugar debido a la principal carencia del monte deforestado situado ya en un tipo de degradación cercana a la imposibilidad de repoblar con especies que no sean coniferas, por tanto una apreciación particular podría escoger entre un paisaje con arboles, sea con la especie que fuere, y otro a monte bajo, matorral o latizal. Posiblemente para aquellos que parten de esquemas ideológicos o políticos de rechazo a la repoblación forestal el prejuicio con que juzgan el paisaje les parecerá que cualquier otra visión distinta es más adecuada, incluso la del monte quemado por aquello de que el fin justifica los medios. Pero esa opinión mediatizada y manipulada de la mayoría de los ciudadanos no sabe que no hay posibilidades de reforestar con especies autóctonas la mayor parte del terreno debido a que la composición y condiciones del suelo no es apropiada, ni el clima se presta a favorecer el crecimiento normal de cada especie de igual manera. Partiendo de datos extraídos del II Inventario Forestal donde se establecen turnos de crecimiento por especie que van desde los 610. 000 m3 año para 15. 000 pies de pino pinaxter, 625. 000 m3 año para 20. 000 pies de eucalipto y de 60. 000 m3 año para 8000 pies de roble y parecida para el castaño, resulta que el roble y el castaño tienen un turno de crecimiento en comparación con el pino y el eucalipto alrededor de cuatro 4 veces menos. Aceptando una edad media de 25 años para formar un bosque de eucaliptos o de pinos, se necesitarían aproximadamente 100 años para formar uno igual de robles y castaños. Esta diferencia en el tiempo para obtener masas forestales debiera convencer a cualquiera, a quien pone los objetivos en otros conceptos estos datos sino los cuestiona los enmascara con falsas e ilusorias argumentaciones. Hablar de crecimiento rápido en los términos tan peyorativos que suele utilizarse, para referirse al desarrollo de las especies eucalipto y pino que tardan 20 o 25 años en completar el volumen aprovechable, es un peregrino argumento. La tercera parte de la vida media de una persona es al parecer una minucia. Estos datos anteriores no pretenden justificar la eliminación del bosque autóctono, se trata de un supuesto de forestación de un espacio de siempre desarbolado. El bosque autóctono debiera cuidarse y aumentarse en la medida de lo posible, inclusive plantando especies nobles entre las de crecimiento "rápido", allí donde fuera factible. De hecho es frecuente ver este tipo de bosque en Galicia, robles, castaños y eucaliptos creciendo en aceptable armonía. No fueron las especies exóticas las que acabaron con siglos de crecimiento de las especies autóctonas, sino los incendios, y estos son provocados con otras intenciones y por otros motivos que alguna gente conoce. Como experiencia particular he comprobado como en una propiedad familiar de varias hectáreas, otrora un bosque ahora una plantación de viñedos, eucaliptos de mas de cincuenta años se mezclaban con robles y abedules de mas de cien conformaban un grandioso bosque. La razón era que aquellas tierras hacia mas de ciento cincuenta años habían sido tierras de labor, por tanto tierras fértiles. El peligro no eran los eucaliptos sino el matorral, principalmente el tojo el medio que podría haber arruinado este bosque centenario si un incendio le hubiera afectado. Es una curiosidad digna de reseñarse el que ese bosque y todo el circundante de propiedad comunal no sufrió apenas incendios y por tanto se mantuvo intacto. Considero varios los motivos: 1) La Comunidad de Montes de Eiras es de las pocas que realizan una función de cuidado del monte adecuada, posiblemente porque dispone de una rentas derivadas de alquileres de parte del monte para viñedos, con lo cual dispone de recursos para cuidar y repoblar el monte alto quemado seguramente por incendios en montes colindantes. 2) Tanto nuestra propiedad como la comunal, que están situadas ambas en las zonas bajas, están perimetralmente separadas por carreteras que haciendo de cortafuegos impiden que un incendio exterior les afecte. 3) Por que es de resaltar que no hay motivaciones incendiarias en los vecinos de esa parroquia pues no tienen ningún otro objetivo que no sea el de tener parte del monte arbolado y la otra dedicada a la explotación de viñedos. O sea hay identificación en los usos del monte. Sobre las especies forestales y su idoneidad he encontrado evidentes contradicciones entre los especialistas, tópicos y prejuicios en ecologistas y políticos y desinformación en la población. Yo no soy un técnico forestal, pero si lo fuera y tuviera suficientes conocimientos en la materia, seria tan puesto en cuestión como lo son los que utilizando métodos y experiencias aplican la mejor solución a un medio cuya característica fundamental fue el abandono y la infrautilización. La definición de monocultivo es a mi juicio inexacto, pues una plantación de arboles que tarda 20 años como mínimo en completar su crecimiento aprovechable no es un cultivo en su sentido estricto, un cultivo tarda un periodo de un año como máximo, entre que se siembra y se recoge. Si como se sabe la característica del monte en Galicia era la deforestación, la repoblación no se hizo para eliminar especies autóctonas, ni para sustituir fragas por eucaliptales y pinares. Hace aproximadamente 30 años Galicia tenia numerosos y grandes espacios de especies caducifolios, en armonía con el monte repoblado. Han sido los incendios los que han acabado casi con ellas, no las repoblaciones. Por tanto la interrogante seria, ¿Qué especies habría que plantar en los montes públicos?. Para responder a tal pregunta hay que remitirse a lo que los técnicos forestales han decidido sobre ello. Me consta que entre técnicos hay divergencias notables, pero esa controversia es el ejemplo de lo que me referí al principio, prejuicios y posiciones políticas por un lado mediatizan juicios imparciales, por otro los técnicos con argumentos contrastados. En primer lugar habría que determinar que tipos de suelos son los que admiten unas especies sobre otras, en ese sentido he entresacado de un estudio sobre especies forestales del Sr. Diaz Fierros: ". . . . Así resulta que como mínimo se divide el País en tres grandes tipos de suelos: a)Suelos con pendientes superiores al 30%(1), donde la profundidad es muy escasa y donde las condiciones de fertilidad y acidez caracterizan el suelo como muy pobre. En ellos resulta superfluo plantearse la dialéctica entre frondosas y coníferas, puesto que difícilmente las frondosas podrían implantarse. (aproximadamente 250. 000 Has. ) , b)Suelos con pendientes intermedias del 30 al 10% (sobre 1. 700. 000 Has. )donde el suelo tiene cierta profundidad y el arraigamiento de las frondosas es posible, si el resto de las condiciones, clima, orientación, fertilidad, etc. , no son muy desfavorables. Son zonas con alternativas ganaderas en condiciones ajustadas para su desarrollo, c)Suelos con pendientes inferiores al 10% y condiciones favorables para el cultivo intensivo, que seria el aprovechamiento fundamental (aproximadamente 750. 000 Has. ). . . En cuanto al caso de los eucaliptos, parece claro que no se deben plantar en suelos profundos de las cabeceras de las cuencas ni donde se recojan aguas de una gran extensión del monte, por su incidencia negativa sobre el ciclo hidrológico. En cambio, se piensa que su papel en suelos pobres puede ser semejante al de los pinos. . . Y ya frente al caso concreto de implantación de coníferas o eucaliptos en Galicia como sustitución del bosque autóctono, parece fuera de duda que en determinados suelos no solo no juegan un papel desfavorable estas especies, sino que constituyen un elemento fundamental para la formación y conservación del suelo. . . . . al mismo tiempo. dentro de este contexto tienen singular importancia aquellas especies, como el pino, que por las características de gran rusticidad pueden colonizar suelos de muy escasa profundidad, aprovechando las grietas y las hendiduras de la roca madre. Su acción alteradora del sustrato, primero por mecanismos de tipo físico y posteriormente por otros de carácter químico y biológico, va creando un nuevo suelo donde antes solo existía un material residual y erosionado, y así facilita su posterior colonización por especies más exigentes. " En otro contexto del mismo estudio y en relación con el daño que pueden provocar las especies dice: “ No se demostró que haya especies degradantes por acidificación en suelos ya de por sí ácidos. Todo el suelo expuesto a la acción de un clima húmedo está sometido a un proceso acidificante, sea cual sea el tipo de vegetación. El fenómeno de la podsolización, que es el caso limite de degradación por acidificación extrema, no se produce por un determinado tipo de vegetación sino por la composición del suelo y la acción del clima. Los suelos presentan normalmente una serie de mecanismos de resistencia, como consecuencia de los mismos cuanto más ácidos son , mayor resistencia presentan al incremento de su acidez. Esta resistencia se basa en la acción del aluminio, elemento muy abundante en los suelos graníticos de Galicia. Por lo tanto, el pino y el eucalipto no degradan el suelo, sino que se adaptan a sus características, siendo su capacidad de exploración radicular la que suple las carencias de nutrientes”. En una publicación sobre los usos del monte he recogido en referencia a la introducción de especies forestales una argumentación que se inicia con el resumen siguiente: “La introducción de especies forestales es una necesidad actual. Una introducción basada en una metodología científica y teniendo en cuenta exigencias reales y factores influyentes no puede sino ser enormemente beneficiosa. Tal sucedería en zonas de Galicia de escasa aptitud para las especies locales. En este trabajo se da una visión de conjunto de las generalidades y las ideas a considerar sobre este importante tema”. A continuación se expone el método para la introducción de las especies exóticas y concluye: “Los árboles son necesarios, la madera es necesaria, y no podemos perder el tiempo en todo lo que no sea, hablando claro del sector forestal, mejorar lo existente, recuperar lo perdido y ampliar nuestro caudal hasta los limites que la naturaleza nos permita. En esto, las especies exóticas van a jugar un gran papel, y hemos de reconocerlo. " Son para mi esclarecedores los argumentos anteriores. No obstante las cifras referidas a superficies que se pueden dedicar a las especies quizás no se ajusten al actual estado del monte. En lo que se refiere al monte comunal que aún podría repoblarse como presenta en su mayoría suelos del tipo A, la alternativa al pino y al eucalipto casi no tiene opción, siendo la ganadería una actividad residual y caprichosa sin futuro alguno. La repoblación de eucaliptos en las cuencas de los ríos y en la confluencia de los montes donde se recogen las aguas de manantiales, son tierras de titularidad particular en la inmensa mayoría. A través del tiempo algunas tierras fueron alternativamente dedicadas a plantaciones de arboles o a cultivos agrícolas. Con motivo de la repoblación forestal hubo estímulos a la dedicación de tierras a la reforestación. Posiblemente esto posibilitó la plantación de estas especies en lugares inadecuados, pero es seguro que privó mas el interés concreto que la recomendación, aunque fuera primada. En cuanto a la propiedad comunal la repoblación, salvo pocas excepciones, se hizo con buen planteamiento. La diversificación arbustiva posible podría, no obstante haberse hecho sin necesidad de condenar todo una ingente tarea al “fuego salvador”. De la bizantina discusión entre las especies forestales y concretamente sobre el papel del eucalipto se resumen las respuestas a siete preguntas que extraje de un estudio sobre el eucalipto: 1)Las repoblaciones de eucaliptos. ¿No empobrecen los suelos? ". . . El eucalipto, siendo una especie de crecimiento rápido, es menos exigente en nutrientes que el roble, el pino u otras especies forestales, como el sauce, chopo, etc. El aprovechamiento excepcional de la luz hace que crezca rápidamente su tronco , cortándose en intervalos que van de los doce a catorce años. Por análisis efectuados, se conoce que el tronco apenas contiene un 25 % del total de los nutrientes recogidos por el árbol. Esto significa que el 75% restante se reincorpora al suelo, a través de la descomposición de las hojas, corteza y ramas, que son los restos de las cortas. Resumiendo, el eucalipto no es un árbol dañino ni perjudicial para el suelo y su entorno; se comporta como cualquier otro, pero con la ventaja de saber aprovechar los recursos del mismo y mejorar la calidad de los terrenos degradados por practicas abusivas de otros cultivos o por perdidas de los mismos debido a los incendios y posterior erosión. " 2) Después de cortar un eucaliptal. . ¿Queda inservible el suelo. . ? ". . . . Un error muy extendido se refiere a la falta de descomposición de la hojarasca y otros restos del eucalipto, estos arboles como sucede en los demás practican una “economía de reciclaje”; esta consiste en la reutilización de las sustancias minerales contenidas en los restos vegetales, sobre todo hojas y ramas caídas. Esta acción no tendría lugar si no actuasen previamente una serie de pequeños organismos que se alimentan de estos restos y dejan a su vez residuos que alimentan a la cubierta vegetal. . . . Se ha demostrado ampliamente en Brasil y en zonas diversas de Portugal, que la tierra en la que crecían eucaliptos y más tarde volvió a ser agrícola, produce cosechas optimas superiores a las de zonas adyacentes. . . En el caso concreto de Galicia existen casos de sustitución de eucaliptales por viñedos, cereales, fresas, arboles frutales, etc. con excelentes resultados. . . " 3) ¿Sirve el eucalipto para evitar la erosión y recuperar suelos degradados? ". . . . A veces un suelo es tan malo, tan poco fértil, que las especies exigentes no pueden ser introducidas directamente. Es preciso comenzar con plantas de especies más frugales. Este hecho explica por qué muchas repoblaciones se hacen con eucaliptos. Hay terrenos que no son adecuados para el roble, pero el eucalipto, con ayuda de matas de roble, cuando es posible, protege y mejora el suelo abriendo camino al robledal. . . Es un hecho ampliamente confirmado que los eucaliptos forman suelo. Al cabo de los años eucaliptales instalados en suelos pedregosos y con escasa profundidad, los han convertido en suelos bien desarrollados. . . Los propios arboles y el matorral que se desarrolla bajo ellos frenan los procesos naturales de erosión. " 4) ¿Es el eucalipto un gran consumidor de agua y, . . . un peligro para los manantiales? ". . . . Es cierto que las raíces del eucalipto crecen y se multiplican en presencia del agua y pueden contribuir a que se atasquen o desvíen los conductos de una fuente. En este supuesto caso, el agua buscara, como es natural, una nueva salida en las proximidades. Para evitar este efecto no deseable, el buen sentido aconseja no realizar plantaciones cerca de fuentes o manantiales. " ". . . . Como conclusión, el eucalipto es un consumidor de agua, como cualquier especie arbórea siendo una de las más eficaces en el empleo de esta agua para la producción de biomasa. No consume el total del agua que recibe, sino que devuelve una parte a la atmósfera por evaporación desde las copas, y del agua que llega al suelo una vez saturado este , se pierde una parte por infiltración profunda-drenaje del suelo-. . . " 5) ¿Cómo se comporta el eucalipto ante los incendios en relación con otras especies? ". . . Por otra parte y precisamente por la menguada existencia de matorral que, en general, acompaña a los eucaliptos, y por la poca densidad de arboles con que se suelen hacer las plantaciones, el fuego se propaga más lentamente en las repoblaciones con eucaliptos que en un monte de arbustos, y más despacio aun si se trata de eucaliptales ordenados. Aunque a veces las cortezas colgantes puedan ayudar, al incendiarse, a propagar el fuego a las copas. . Desde otro punto de vista, se puede afirmar que un eucaliptal es muy resistente al fuego, pues tiene grandes recursos para pervivir tras un incendio. Si este se produce a ras de suelo, es frecuente que se quemen solo las cortezas de modo que el tronco queda mínimamente afectado. Incluso si fue rápido, aunque ardan las hojas, el eucalipto puede rebrotar al año siguiente y una nueva corteza desplaza y sustituye a la que se quemó. En resumen, se puede afirmar que los eucaliptos no tienen una propensión al incendio superior a la de las demás especies forestales: El Pino carrasco, Pino marítimo, y el Pino insigne le superan en ese aspecto. Por otra parte, los eucaliptos se regeneran fácilmente por diseminación natural y rebrote tras el fuego. " 6) ¿Cómo impacta el incendio. . en edad de corta, precio y condiciones de venta. . ? "El incendio en el monte tiene repercusiones negativas de muy diverso orden. Incluso aspectos socioeconómicos pueden resultar afectados. Se pueden alterar valores paisajisticos, recreativos y, en general valores culturales. En determinadas circunstancias, no infrecuentes por cierto, el incendio propicia la erosión del suelo, y por tanto, la desertización. Poluciona tanto las aguas, por el arrastre de cenizas, como el aire, al emitir gases producidos por la combustión. . en el plano económico, pueden alterar el precio de la madera en pie, afectando al propietario forestal. . . La extracción o explotación de madera de un monte quemado tiene un alto costo, debido a la penosidad del trabajo. Al aumentar los gastos quedan afectados los propietarios. Ellos son los realmente perjudicados. Los grandes consumidores de madera, fabricas de celulosa y tableros, no se benefician en absoluto de la madera afectada, como en repetidas ocasiones se comenta, sin la menor prueba ni rigor informativo, antes al contrario, se ven claramente perjudicados al aumentar el gran déficit de madera que actualmente soportan. Seria una gran aberración por parte de las empresas que usan la madera como materia prima que se dedicasen a destruir sus fuentes de suministro. " 7) ¿En que medida impacta la creación de un eucaliptal a la fauna? ". . . En los eucaliptales hay menor variedad faunistica que en el bosque indígena pero, como se demuestra por diversos estudios recientes, no son tan estériles e inadecuados para la vida de los pájaros y otros animales como anteriormente se creía. Cuando un eucaliptal sustituye al bosque Atlántico, es natural que se produzca una reducción en él numero de especies animales. Sin embargo, la evaluación y el balance quedarían incompletos si no incluyéramos en el análisis comparativo otros usos de la tierra en una región concreta, especialmente aquellos en los que suele instalarse el eucalipto, como tierras abandonadas, terrenos degradados, matorrales, etc. En estos casos la fauna que habita en el matorral sigue su desarrollo con normalidad y al añadir el dosel arbóreo de los eucaliptos se creará un nuevo hábitat de protección y refugio para la reproducción de especies nueva, algunas incluso de caza mayor. En el norte de España, el corzo, animal muy selectivo en la elección de su hábitat, se ha propagado de forma sorprendente en eucaliptales de Lugo y La Coruña. Idéntica observación se puede hacer con aves tan exigentes como la chocha perdiz o arcea. Diferentes estudios relativos al norte de España señalan que diversas especies de aves aparecen en cantidad superior en eucaliptales y bosques de pino americano que en los pastizales costeros, aunque su abundancia es menor que en la campiña abierta. La expansión de la apicultura en algunas comarcas de la España atlántica se relaciona con la difusión del eucalipto, ya que su miel es de gran calidad, y tiene buena aceptación en el mercado. Por otra parte estos arboles tienen un dilatado periodo de floración y ofrecen alimento a las abejas en épocas en las que no existen o son escasas las plantas de flor. Concretando, los eucaliptos presentan aspectos positivos y negativos sobre la flora y la fauna silvestre. Generalmente, el eucaliptal, por su estructura simple y por los recursos limitados de nutrición, acoge una diversidad faunistica más reducida en comparación con el bosque natural mixto. Es aconsejable, desde ese punto de vista, de mantenimiento de la variedad genética, intercalar entre los eucaliptales zonas de vegetación natura, con tamaño suficiente que permita la conservación de la riqueza faunistica actual, incluso mejorándola. " 8) ¿Por que no se planta eucalipto en el norte de Europa? "La mayoría de las especies, y sobre todo aquellas más productivas. . viven preferentemente en localidades de clima suave y no toleran fríos intensos. . . . Esos países, en contra de sus intereses socio económicos, se ven obligados a renunciar al cultivo de estos arboles por razones climáticas. Es frecuente que los técnicos e investigadores forestales extranjeros que visitan España se sorprenden gratamente ante el crecimiento que presentan los eucaliptos en el norte de la península, y les es difícil comprender que desaten sentimientos de hostilidad y no de agradecimiento. Todos desearían tener en sus respectivos piases alguna especie de parecida producción. " 9) ¿Es adecuado el norte de España para la plantación de eucaliptos? "Se puede afirmar que, especialmente por el clima, el eucalipto, en las arreas templadas del noroeste de España, está en su lugar ideal. El eucalipto globulus, es un árbol adaptado para crecer en suelos de baja fertilidad; es también muy poco exigente respecto al tipo de suelo donde se asienta, ya que puede crecer tanto en suelos pedregosos como en los más o menos profundos. Tiene una limitación respecto a la altitud, ya que su cota máxima está alrededor de los 450 metros sobre el nivel del mar en exposición norte, porque no soporta heladas. Y esta con la altitud aumentan. Se pueden efectuar plantaciones hasta los 550 metros de cota en exposición de solana. " 10) ¿Que quiere decir en la practica que el eucalipto no es autóctono? "Parece cuando menos, paradójico que personas que producen o consumen productos como patatas, remolacha, maíz, trigo, judías, guisantes tomates, pimientos y tantos otros cultivos agrícolas que son especies exóticas, estén en contra del eucalipto o de otras especies forestales alóctonas. Incluso especies consideradas autóctonas como el castaño o el pino pinaster no lo son en realidad. . En cualquier caso rechazar especies útiles y adaptadas al medio por el simple hecho de ser exóticas, parece una postura incompatible con el desarrollo mismo. . . Es importante puntualizar que las plantas no son buenas por ser autóctonas y malas por ser alóctonas, idea extendida sin ningún fundamento. Las especies alóctonas pueden ser más o menos bellas, productivas, frugales o exigentes, al igual que muchas especies autóctonas. Ahora bien, en ningún caso pueden conducir a deterioros irreversibles de su medio ambiente. Si el medio es inadecuado a la especie, será más bien esta la que desaparezca. . . " 11) ¿Es compatible el ganado con el eucalipto? "Se entiende por uso ganadero, casi exclusivamente, la transformación del monte en pastizal y su posterior aprovechamiento, ya que el pastoreo extensivo en áreas de matorral ha mermado considerablemente en España. . Estos pastizales se degradan con rapidez, y son invadidos por formaciones de hierbas y arbustos autóctonos no deseados, debido a un inadecuado manejo del ganado y a la falta de cuidados apropiados. Por otra parte , en las repoblaciones arboladas se ha venido prohibiendo la entrada de animales domésticos por temor a posibles daños a los arboles. Esta limitación se ha relacionado con la disminución de las cabañas de ganado rústico que aprovechaba el pasto natural herbáceo y leñoso de los terrenos forestales. Es evidente que el dilema ganado o bosque no debería ser problema insalvable en un área, como el norte de España, con enormes extensiones cubiertas por matorral improductivo en la actualidad, y con capacidad, por tanto, de acogida para ambos aprovechamientos. Hay terreno más que suficiente para pastizales, para bosques o para otras posibles utilizaciones. Se deberían abandonar luchas estériles y convertir esas áreas baldías en productivas. " 12) ¿Genera empleo la plantación de eucaliptos? "Contrariamente a lo comentado muchas veces, el eucalipto y la industria forestal no están originando el éxodo rural. Este fenómeno es debido a la incapacidad de los cultivos agrícolas tradicionales y a la propiedad altamente fragmentada de la tierra, que es un obstáculo para responder a las necesidades la agricultura moderna. Los agricultores precisan usos alternativos del suelo que sean lucrativos y ambientalmente favorables. Donde se considere apropiado plantar el eucalipto, este árbol será un vehículo para estabilizar las comunidades rurales al ofrecer más empleo, a corto y largo plazo. " 13) ¿La plantación de eucalipto es un cultivo? "Un eucaliptal no es un cultivo por el simple hecho de que el eucalipto no sea autóctono. Hay que considerar todo el entorno en el que se desenvuelve con otras especies vegetales y animales. Si el eucaliptal está implantado en un entorno complejo compartido con otros arboles y arbustos soportando vida animal, el resultado seria lago más cercano a la definición de bosque. . . . Sin embargo los eucaliptos implantados en terrenos preparados mecánicamente -subsolado, acaballonado, o terrazas con labores en los dos o tres primeros años del turno, pueden estar más cerca del cultivo. . . " Con la mejor voluntad se considera que con un adecuado manejo del ganado podría existir compatibilidad. Pero el adecuado manejo al que se refiere es tan laborioso, técnico y hasta costoso que la defensa que hace de la especie forestal como compatible con el ganado no desmonta la posición expresada con anterioridad, por la cual una carga forestal mínimamente significativa no prospera si se pretende mantener una cabaña ganadera numerosa. Siguiendo en esta línea de opiniones, tan exentas de prejuicios subjetivos, como cargadas de razones objetivas, es interesante lo que sobre el eucalipto y el desaprovechamiento del monte escribía el Sr. Pedro Arias Veira en un articulo publicado en el Correo Gallego hace algunos años, de pleno fundamento y sentido común tanto ayer, como hoy y mañana: “Muchas discrepancias normativas, de juicios de valor, tienen su origen en carencias de conocimiento positivo, de información concreta sobre la naturaleza empírica de un problema. Por eso a estas alturas del debate con M. R., considero pertinente aportar algunos datos básicos de la realidad forestal gallega: Arbolado con pinos 541000 Has. (27, 2%). Arbolado con eucaliptos 141000 Has. (7, 1%. Arbolado con otras frondosas 301000 Has. (15, 2%. Otros arbolados 126000 Has. (6, 3%). Matorral y desarbolado 878000 Has. (44, 2%) Superficie forestal total 1987000 Has. (100%). Los datos son oficiales, procedentes del último inventario forestal de la Xunta. La administración central acentúa incluso la superficie de monte desarbolado que cifra en 988000 Has. Para cualquier observador objetivo, sin prejuicios de partida debiera resultar evidente que el problema forestal numero uno de Galicia estriba en la enorme cantidad de monte desaprovechada. esa increíble cifra cercana al millón de Has. , casi la mitad de la superficie forestal gallega, hoy desarbolada y con matorral. Podemos discutir, en debate secundario lo que ocurre con las especies de las superficies ya arboladas, pero estas al menos están impidiendo la erosión del suelo, aportando oxigeno, cuidando la capa vegetal y produciendo ingresos para las clases gallegas más desfavorecidas, como las campesinas. Y siempre sin olvidar que la urgencia inexcusable se encuentra en la superficie sin arbolar. Pero aquí, en habitual ejercicio de victimismo, lo que se cuestiona es el desarrollo de las especies que tienen expectativas de futuro. Y de manera particular la de un árbol minoritario como es el eucalipto. A pesar de haber aumentado su participación forestal en Galicia el eucalipto no llega a representar en equivalente de masa pura, la décima parte de nuestra superficie forestal. Pero M. R. afirma que “a plantación masiva de eucaliptos en Galicia e xa un feito”. Confieso sentirme desbordado por su particular interpretación de los datos. Pero M. R. no es el único en considerar un modesto 7% como una prueba de masificación. Hasta hay futbolistas que se sienten atemorizados por la amenaza de un hipotético monocultivo con esa especie, y suscriben manifiestos contra el eucalipto quizás avalados por su practica sobre el césped. Mucha gente ve fantasmas en el pobre eucalipto y conspiraciones de multinacionales por todas partes. Para este árbol no funciona la memoria histórica; pocos mencionan que fue una especie traída hace más de un siglo por ilustrados gallegos, saludada como una bendición maderera por intelectuales y campesinos. Pero ahora se ha convertido en una cabeza de turco apto para justificar todos los males agroforestales. En ninguna gran área de Galicia el eucalipto reviste formas de gran plantación capaces de sugerir una imagen de monocultivo. Por sus exigencias bioclimaticas este árbol se encuentra preferentemente en las zonas del litoral, en los montes costeros. Pero en cualquier caso, en la Provincia con mayor presencia no llega a cubrir la quinta parte de la superficie forestal. Los porcentajes concretos son los siguientes: el 17% en La Coruña, el 10% en Pontevedra, el 4% en Lugo y el 0, 4% en Orense. Huelgan comentarios. Los habitantes de la Galicia urbana que se mueven en el eje de la franja costera, quizás pudieran tener una mayor percepción visual del eucalipto de lo que es su entidad real en Galicia. Pero las apariencias no autorizan a confundir una parte con el todo, ni al árbol con el bosque. A un ciudadano sin mayores capitales culturales se le podrían disculpar estos espejismos, pero ya resultan menos comprensivos en un escritor como M. R. y en una organización como Greenpeace. En cualquier caso, la estética es cuestión muy personal, y si resultara hiriente la visión de los eucaliptos, el problema podría resolverse con un sencillo diseño de paisajismo medioambiental. Aunque Mr. apenas lo menciona en sus intervenciones, Greenpeace también ataca al pino, introduciéndolo en la lista negra de especies dañinas. Tal como están las cosas resulta una condena innecesaria, en catorce años, el periodo que media entre inventarios forestales, la superficie global de los pinares ha descendido algo más de la cuarta parte. Algunos se alegraran de su declinar, sin embargo muchos campesinos e industriales dependen de el. Revitalizarlo exige su repreciación económica y esto solo será posible con la demanda añadida de empresas de alto rango industrial. Pero a ellas también se opone nuestro ecologismo forestal. Otro de los grandes problemas del monte gallego es la baja productividad de las propias superficies arboladas. Un especialista como F. M., la cifra en la mitad de su potencial. En Galicia, y cito textualmente, “los crecimientos corrientes de las diversas especies son muy bajas, 50% inferiores en relación con las que se obtienen en las mediciones de parcelas y las que indican las tablas de producción, lo que revela un fuerte potencial de crecimiento para el momento en que se apliquen las técnicas silvícolas más convenientes. ” (Actualidad forestal, 113-1989). Las deducciones son inmediatas. En Galicia estamos alrededor de la cuarta parte de nuestras posibilidades madereras. aquí se pueden producir todo tipo de especies y en cantidades que multiplican los niveles actuales. Hay sitio para todo y para todos. No es preciso enfrentar al eucalipto y al pino con las especies nobles, ni a las celulosas y papeleras con las industrias del mueble o del aserrio, ni a la conservación medioambiental con la degradación del suelo, ni al alvariño con el eucalipto, ni al pinar con el prado. Hoy las alternativas consisten en elegir entre el arbolado y el matorral, entre la silvicultura y los estereotipos, entre la aplicación de la ciencia y la hegemonía del eslogan, entre el ecologismo totalizador y el ecologismo selectivo. Pero ante todo hay que roturar con los datos las concepciones fantasmales de la realidad forestal. " |
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| Los Conflictos de la Repoblación Forestal | por Fernando Alonso González | ||||