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Introducción · La repoblación forestal ¿Causa o pretexto de incendios? · La ganadería de montaña ¿Compatibilidad forestal? · Las especies forestales ¿Otro conflicto? · La propiedad del monte ¿Origen de conflictos? Conclusión Estadísticas Contactar
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El panorama no es esperanzador y el que yo he expuesto no es precisamente optimista de cara al futuro, pero¿Se puede iniciar otra repoblación forestal?. A esta pregunta deben responder aquellos que han tenido y tienen el protagonismo que nos ha llevado a esta desilusionante situación, tanto los legisladores y gobernantes que han tenido la corresponsabilidad inicial y posterior, los comuneros y propietarios como responsables directos, y por último los técnicos que deben planificar de la manera más racional un proyecto que complemente, desarrolle y haga operativo el Plan Forestal en su punto estratégico B, que dice: "Impulsar, xunto coa concentración de montes, a creación de sociedades e, en xeral, de asociacions de pequenos propietarios como medida de choque para a introducción dunha silvicultura moderna, amplia-lo tamaño das explotacions e canalizar de forma eficaz as axudas para a recuperación dos terreos incendiados. " El plan forestal vigente define un modelo de monte donde se contempla la variedad de usos, así como las recomendaciones especificas sobre el tipo de territorio de Galicia distinguiendo siete comarcas forestales y fijando para cada una sus parámetros físicos(pendiente, profundidad del suelo, altitud ,etc.). Al tener ese modelo un carácter orientativo y no obligatorio, es la voluntad del propietario el que decide. Y ahí es cuando se produce el conflicto, porque teniendo su propiedad unas limitaciones concretas, se quiere que sus usos sean diversos, como consecuencia el monte tanto particular como comunal queda en una situación de permanente vacilación y abandono. La capacidad de usos variados seria posible en amplios territorios, fueran particulares o comunales, pero el endémico minifundio agroforestal por un lado, y el desorden del hábitat por otro hacen del monte un escenario permanentemente conflictivo que impide que este Plan Forestal o cualquier otro tenga aunque sea a un largo plazo para procesos repobladores una aplicación efectiva, por lo que convierten a las políticas presuntamente preventivas de incendios o de repoblación en extremadamente frágiles. Con el propósito de aportar soluciones expondré en dos fases como objetivo ordenar territorialmente el monte comunal improductivo y de hecho abandonado para la mejor dedicación del mismo a las distintas posibilidades que por este orden deben ser: la repoblación forestal adecuada según la capacidad del terreno para satisfacer las necesidades industriales y ecológicas, los parques naturales y eólicos, y los peri-urbanos con los servicios públicos posibles y necesarios, cotos de caza, preferentemente de caza mayor, lo suficientemente grandes y de dedicación exclusiva a tal actividad, y la transformación en pastos cerrados de los territorios que tengan las condiciones adecuadas para tal fin, de forma que el ganado no invada propiedades particulares ni de comunidades que no tengan entre sus propósitos el desarrollo de la ganadería extensiva. De forma urgente y voluntaria se debía iniciar en una primera fase un mínimo pero fundamental ordenamiento del monte particular, el comunal, las zonas habitadas y las carreteras expuestas a riesgos en caso de incendios. donde la pretensión principal fuera separar a estas propiedades por unas franjas perimetrales que las preservara de riesgos en caso de incendios, utilizarlas para actividades agro-ganaderas y regenerar el monte que quedara al margen de ese perímetro. Que consistiría en lo siguiente: -Las masas forestales cerradas, así como los matorrales contiguos a las viviendas debieran sustituirse por sembrados o bien por una carga forestal muy baja en una franja suficiente, que no debiera bajar de veinticinco metros. Lo mismo habría que hacer en las zonas forestales lindantes con carreteras y caminos. -Entre el monte particular considerado como un conjunto y el comunal lindante debiera haber una distancia de seguridad, que al mismo tiempo que hiciera de efectivo cortafuegos sirviera para ser utilizada para actividades agro-ganaderas. -La distancia de seguridad no debería ser de menos de cien metros. Este espacio debe mantenerse exento de vegetación arbórea o por lo menos con una carga forestal muy baja. -Entre el monte particular y el comunal seria la comunidad de montes correspondiente, la que haría cesión de toda la distancia de seguridad y por tanto seria la usucfrutuaria de los aprovechamientos agro-ganaderos que allí se dieran. Así como también seria su obligación la de mantener estas franjas exentas de matorral que supusieran un peligro en caso de incendios. -Las quemas debidamente autorizadas y controladas, seguidas de roturación y siembra se harían en esos perímetros para que la vegetación arbustiva fuera sustituida por pastos, de forma que el tojo fuera eliminado. A la Xunta de Galicia previo el estudio técnico por zonas se le debiera pedir ayudas económicas, y fijar el tiempo y la forma para realizar las anteriores propuestas , argumentando que las ventajas serian como las que se detallan: -El monte así delimitado tendría espacio suficiente para establos, usos ganaderos y también agrícolas en ese espacio perimetral y también en sus partes centrales para dedicarlos a la repoblación forestal, parques naturales o peri-urbanos. -No habría lugar para la complicidad que existe en el rural para no delatar a los incendiarios, pues el monte estaría ordenado por acuerdo y si existiera una imposibilidad de aprovechamiento diversificado esta seria más evidente.Con lo cual no habría razón para el conflicto de usos e intereses. -La procedencia y autoría de la mayoría de los incendios seria conocida a la vista de su definido origen. -Aunque el aprovechamiento de ese terreno no tuviera objeto, siempre seria un eficaz cortafuegos por su tamaño y por realizarse en los lindes entre propiedades extensas.Además para atajar incendios serian lugares mas accesibles, incluso se podrían construir almacenes para maquinaria. -El seguimiento visual tanto aéreo como desde tierra seria mucho más fácil, así como la cartografía de las propiedades. -Esos amplios linderos coincidirían en muchos montes con las partes más aptas para la ganaderia,y no como ahora que se utiliza para ese uso de manera anárquica y abusiva. -Los inconvenientes dependerían de la posibilidad de disponer de una distancia de seguridad suficiente y operativa, ese dato técnico debería determinarse previamente. En ese caso me remito al planteamiento sobre el redimensionamiento de las propiedades. -Y por último, aunque es muy común la opinión de que se debería invertir más en prevención que en extinción,o sea en la limpieza del monte, una aproximación al coste de esas tareas nos indican que son demasiado costosas.Una propiedad de 1000 has.a 200 ha/año costaría desbrozar el matorral y recoger residuos 200.000E/año, sin contar su traslado.Coste inasumible para la totalidad del monte, pero aceptable si se actúa sobre los perímetros de seguridad, con la circunstancia favorable que su uso productivo en algunos lugares evita más gasto preventivo.¬¬ A mayores de lo expuesto,en una segunda fase y como un proyecto de futuro, seria esperanzador pensar que fuera posible alcanzar un consenso entre la Xunta de Galicia y los tres actores principales, los propietarios de montes particulares, las comunidades de montes, con el fin de desarrollar un plan que considerara la concentración de propiedades. Cada uno de estos propietarios arrastra taras especificas de base que harían imposible organizarlos para poder compartir un lugar y un destino que complaciera a todos y a cada uno. Por ejemplo, de un lado la gran cantidad de particulares con pequeñisimas parcelas y la gran dispersión entre ellos, añadido a una nula conciencia del daño que ocasionan al prender fuego a sus propiedades. De otro un sector ganadero insolidario, semioculto en cuanto a sus propietarios, y sin otro fin que el de sobrevivir. Por ultimo el único colectivo organizado, los propietarios de montes comunales a los que si debería proponérsele un plan que sirviera para potenciarlo y sirviera para satisfacer a otros: cazadores, ganaderos, madereros y otras nuevas utilidades que se pudieran aprovechar. Sobre la ordenación del monte privado habría que acometer ya de forma decidida la concentración de parcelas. Nunca he entendido porque en terrenos de labranza de difícil valoración y mayor controversia se preparan planes de concentración y encambio no se concentran los terrenos forestales, cuya calificación es más homogénea. De las 2.640 Comunidades calculo que deben reducirse a menos de 500, para obtener espacios de 6000 has. como mínimo y a partir de ahí contemplar la posibilidad de crecimiento. Seria aconsejable tener en cuenta los contornos y limites naturales de los espacios, y a partir de ahí establecer la dimensión adecuada. Las zonas bien definidas por rias, ríos, valles, etc. , como por ejemplo en la provincia de Pontevedra, los montes de la península del Morrazo, el Valle del Barbanza, el Valle Miñor, el Baixo Miño, etc., deberían constituirse en Mancomunidades, al margen de tener una superficie mayor de 6000 Has. Esta nueva dimensión traería al mismo tiempo que una mayor rentabilidad económica, más empleo rural y también una mejor gestión por la responsabilidad que representa administrar unidades territoriales con mucho mayor valor añadido y más posibilidades medioambientales. El proyecto debería realizarse con las premisas y en el orden en que se exponen: -La Administración debe conocer la situación de cada uno de los territorios comunales, recabar información de la opinión de los comuneros y particulares en relación con un nuevo proyecto de ordenación especifica del monte comunal y sacar conclusiones. -Preparar un Proyecto con el objeto de redimensionar la propiedad comunal, y dotarla de una naturaleza jurídica más definida que simplemente recurrir al derecho consuetudinario derivado de la llamada “Comunidad Germánica” a las Mancomunidades, que sustituirían a las comunidades actuales y establecer un orden de objetivos prioritario de aprovechamiento y utilidad del territorio según las características de cada una. -Acometer una decidida concentración parcelaria de terrenos forestales en las propiedades particulares. -Dotar al monte en Mano Común de una fiscalidad que contemple exenciones y subvenciones para potenciar a las nuevas Mancomunidades en primer lugar y a la vocación forestal del monte comunal. Las propuestas de las asociaciones forestales deben ser consideradas como referencia principal, aunque no la única, para la adecuación de la fiscalidad del monte para su mejora y asi parar su progresivo deterioro. -Desarrollar un presupuesto para subvencionar las iniciativas de conformación de las nuevas Mancomunidades, asi como el desarrollo y concreción de las prioridades. -Seguimiento de todo el proceso e información puntual a la opinión pública. Las condiciones para iniciar el proyecto deberían ser las siguientes: -Fijar un tiempo determinado para cada uno de los pasos anteriores, que sumados no debían superar los cinco años para establecer los perímetros de seguridad y de diez para las concentraciones comunales y particulares. -Obligar a las nuevas Mancomunidades que tengan ganado en libertad a realizar un inventario del mismo y obligarse a confinar el ganado en un área determinada en forma de explotación mixta con condiciones para ser abonada y sembrada y la obligatoriedad de estabular el ganado vacuno, caprino y lanar, limitando el área de pastoreo. El ganado caballar siendo menos exigente en los cuidados debe ser también limitado su ámbito de pastoreo. Si las propuestas no son aceptadas, la Administración debe desvincularse de la obligación de proteger los montes comunales de los incendios. También deben desaparecer las subvenciones a las Comunidades que no se mancomunen y por supuesto a aquellas que tengan ganado libre sin control. También se debe exigir a los particulares el pago del gasto en la extinción de incendios cercanos a las viviendas, si estos no cuidan el perímetro de seguridad debidamente libre de matorral y arboleda cerrada. Si se aceptan las propuestas y las condiciones se cumplen, se deberán establecer las leyes que garanticen la viabilidad del proyecto, asi como de un sistema efectivo de vigilancia y disuasión. Las Comunidades de Montes que decidan transformarse deben quedar disueltas como entidades operativas de forma legal, siendo sustituidas por otras que deben ser regidas por las normas que el Parlamento gallego determine. Aunque es sabido que la ganadería libre no es la única causa que provoca los incendios, como se expone en el cuadro estadístico, es en cambio debido a las grandes superficies que necesita, la que requiere un tratamiento y ordenación más urgente. Asi como también hay que considerar como se determinan las zonas de caza, o como se protegen los lindes entre montes particulares y comunales, para que las practicas de las quemas no afecten al nuevo monte comunal. El reto de desarrollar los pasos expuestos es para mi, la obligación más ineludible y la primera que los políticos y legisladores tienen para enmendar una realidad que bajo mi punto de vista es el testimonio del fracaso de una política y de unos comportamientos sociales equivocados. Solo a partir de la reforma de las actuales Comunidades y del territorio que representan se puede pensar en aplicar el actual Plan Forestal, o cualquier otro. La financiación del actual Plan Forestal a tan largo plazo y con tantas incógnitas por despejar no será posible ejecutarla, por eso se comprende que apenas nada se ha hecho para dar viabilidad a ese plan. En cambio para financiar el proyecto que he expuesto hay que repartir el presupuesto anual para la extinción de incendios de forma que se dé prioridad al redimensionamiento del territorio y a la ordenación de los usos. Abundando sobre la financiación se plantea la pregunta ¿Quién debe realizar la propuesta inicial y la siguiente concentración de propiedades y por tanto costearlas?.Parece lógico que fuera el propietario, pero siendo realistas tal ocupación no puede ser asumida por propietarios que salvo excepciones no obtienen ya rentas.Endosar a los Ayuntamientos esa obligación es también ilógica y además injusta, pues no obtienen de los montes ninguna utilidad impositiva. La Xunta de Galicia, el Estado central y la Comunidad Europea, debieran invertir en proyectos bien elaborados y con futuro, como los que yo expongo que pretenden potenciar el monte comenzando por su ordenamiento. El monte utilizado en sus perímetros, regenerado y reforestado en el resto empezaría a ser rentable y se contaría con unos bosques centrales que mejoraría el medio ambiente para ayudar en su medida a paliar los efectos del cambio climático. Galicia habría cumplido. No es comprensible por ningún ciudadano pensante y mínimamente interesado en la correcta utilización del gasto público, que se pueda año tras año y así llevamos más de 25 conviviendo con esa frenética, peligrosa, costosa e inútil ocupación de extinguir los incendios que impunemente provocan intencionada y cobardemente aquellos que no se atreven a manifestar públicamente cuales son sus motivaciones y así poder enfrentarse con el problema de forma más efectiva y llegar a través de políticas inteligentes a soluciones consensuadas entre técnicos y propietarios que permitan satisfacer aunque solo sea de forma provisional a unos y a otros, para en fases sucesivas establecer las bases que sostengan la riqueza forestal actual y futura de Galicia, bases exentas del prejuicio que sin ningún sentido aduce el antiforestalismo. Que aunque no es un concepto que influya demasiado para la actuación de los incendiarios, si en cambio ha calado de forma muy negativa en la apreciación general de lo que deben ser los montes y cual es su destino posible. P.D. Este informe ha sido fundamentado en un periodo ya pasado, lo que no quiere decir que en la fecha actual haya que variar los planteamientos y las conclusiones, al contrario cuanto más tiempo pasa mas me reafirmo en la idea de lo mal y de que forma tan poco realista se trata desde los poderes públicos y tambien desde sectores implicados los temas referidos al monte comunal y a todo el monte en general. Por tal motivo declino de informarme sobre el tercer inventario forestal, asi como de seguir con una preocupacion particular que no comparten en primer lugar los paisanos del entorno rural, protagonistas principales. Este ha sido un trabajo de satisfacción personal que me ha permitido a través de la información, la observación y experiencias particulares tener unos conocimientos mas aproximados a una realidad, que se ha dado con frecuencia tergiversado a la opinion publica. |
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| Los Conflictos de la Repoblación Forestal | por Fernando Alonso González | ||||